La frase “montañas libres” se llena de sentido cuando la expresamos en
función del individuo. Porque es el individuo que reclama y práctica ser libre,
como un derecho natural, el que le da contenido a este lema.
Un montañista libre ha elaborado un argumento consistente que le permite
sostener lo que hace, como lo hace y porque lo hace como lo hace.
Un montañista libre no necesita guías que le muestren el camino porque
buscar, conservar, extraviar y volver a encontrar la senda es parte muy
importante del arte de subir montañas
Un montañista libre no cree en funcionarios ni empresarios que le prometan
seguridad porque sabe que la seguridad no existe en su vida cotidiana, ni mucho
menos en el hostil e imprevisible ambiente de las montañas.
Un montañista libre no necesita que otros le den garantías de estabilidad y
certidumbre porque sabe que en la naturaleza esas condiciones son simples
expresiones de deseo.
Un montañista libre sabe que la naturaleza es dinámica y que no necesita a las
personas, que las montañas están mucho antes que los humanos apareciéramos
sobre la faz de la tierra y seguirán estando cuando ya no queden ni siquiera
mamíferos en este planeta.
Un montañista libre no pretende que otros le den comodidad en sus actividades, acepta
las imposiciones, las limitaciones y las privaciones que impone la naturaleza y
sabe que son parte del desafío que elige, por lo que se hace responsable, con
gusto, de las consecuencias de sus actos, de la misma manera que abraza el mérito
de cada acción que realiza.
La identidad es parte de la
libertad; aceptar que montañista no es un título, no es un certificado ni es un
curso, que montañista es ser, hace consistente el sentido de pertenencia y le
da proyección a la pasión que siente
Un montañista libre sabe que el camino correcto es una combinación de
incertidumbre, sacrificio y adversidad, porque es a través de estas condiciones
que se pone a prueba, agudiza sus sentidos, despliega sus capacidades, su
conducta y es donde se abre un abanico de posibilidades, en fin, es lo que le
genera un pulso existencial, sabiendo que solo el pasado es seguro y que en el
pasado no hay vida.
Un montañista libre también busca a otros montañistas libres, para cooperar
unos con otros y crear organizaciones basadas en autoridad genuina que sirvan
para compartir saberes, conductas, logros y esfuerzos.
Iniciativa propia, autonomía
y sentido común en acción llevan al montañista libre a desobedecer las restricciones
y normas caprichosas que exigen permisos absurdos impuestos por funcionarios
paternalistas que dicen velar por la seguridad de los incompetentes simples
mortales.
El montañista libre es un individuo determinado, fuerte y valiente, responsable
y concreto en todos los departamentos de su vida y desea desde lo profundo de
su ser, que también seas un individuo libre.